Cien paradas al día no se ordenan de memoria, y una entrega sin comprobante se paga con nota de crédito. Este es el circuito completo: la ruta se calcula en la mañana, sale al teléfono del repartidor y vuelve con la prueba de cada entrega en el momento en que ocurre.
El orden de las paradas sale de la costumbre del despachador. Puede ser bueno, pero no hay contra qué compararlo: nadie sabe cuántos kilómetros de más se hicieron hoy.
La guía firmada viaja en la cabina y aparece el viernes. Cuando el cliente reclama el martes, no hay con qué responder y la diferencia se paga con nota de crédito.
Si la entrega no se pudo hacer, el dato se pierde en un mensaje. Nunca se sabe cuántas veces ese local estaba cerrado, ni a qué hora conviene volver.
Cargas las paradas y el sistema propone el orden más corto que respeta la ventana horaria de cada cliente. Ves los kilómetros y el tiempo de las dos versiones —la tuya y la propuesta— antes de despachar.
Cliente, dirección, bultos y kilos salen al teléfono del repartidor. Nadie los dicta por radio ni los copia a mano, así que no hay dirección mal escuchada.
Quién recibió, cuántos bultos recibió de verdad, foto y firma. La llegada la marca la geocerca cuando el vehículo entra, no un botón que alguien aprieta cuando se acuerda.
En el segundo en que el repartidor toca Entregado, la oficina lo ve y el comprobante ya está. Al destinatario se le manda por un enlace privado, sin crearle una cuenta.
La plantilla la arma tu supervisor desde el navegador y se publica al teléfono. Se publica con versión: cambiar el formulario hoy no reescribe lo que se firmó ayer.
Qué porcentaje de las entregas de ese cliente llegó en su ventana horaria. Es el número que se lleva a la reunión de renovación.
Local cerrado, cliente ausente, dirección equivocada o rechazo. Cuando el reporte muestra cuántas veces y a qué hora, la conversación con ese cliente cambia de tono.
Recibió ocho de doce: eso no es «entregado» ni es «fallido». Es el número que después explica la diferencia de inventario.
Cuánto fue trabajo, cuánto espera en el andén del cliente y cuánto colación. Con eso se responde si falta un móvil o si sobra ruta.
Hasta 100 paradas por cálculo, sobre calles reales de Chile continental e insular. El cálculo demora 1,4 segundos con 24 paradas y unos 8 segundos con 100.
Sigue trabajando. Lo que registra queda en el teléfono y sube solo al recuperar cobertura, así que la entrega no se pierde ni hay que anotarla en papel para digitarla después.
No. Se le manda un enlace privado que muestra la prueba de ese envío y de ningún otro, sin usuario ni contraseña. El enlace se revoca cuando quieras.
Un levantamiento de cómo trabajas hoy, las plantillas de tus tareas configuradas y un piloto con un par de móviles antes de desplegar a toda la flota.