La oficina se entera cuando el día ya terminó
En reparto, servicio técnico, traslados y obra, el trabajo ocurre fuera de la vista. Se despacha por WhatsApp, se confirma por llamada y se documenta en un papel que viaja en la guantera. Todo funciona hasta que alguien pregunta qué pasó exactamente.
El recorrido lo arma la costumbre
El orden de las paradas sale de la experiencia del despachador y de un mapa mental. Puede ser bueno, pero nadie sabe cuántos kilómetros de más se hacen cada día, porque no hay contra qué compararlos.
«Ya la entregué»
La confirmación es un mensaje, una llamada o una firma en papel. El día que el cliente reclama, la prueba está dentro de una carpeta en la cabina del camión —o no está—.
Horas que nadie sabe explicar
La jornada se paga completa, pero nadie distingue cuánto fue trabajo, cuánto espera en el andén y cuánto colación. Sin ese corte, «no damos abasto» y «sobra capacidad» se defienden con la misma planilla.
Y se paga dos veces
Reasignar visitas por teléfono, buscar una guía firmada, rehacer la ruta a mano cada mañana, digitar el papel al volver y discutir horas extra sin datos. Son horas de oficina que no le llegan a ningún cliente.
Del plan al comprobante, en un solo circuito
No es una app suelta ni un reporte más: es el día de trabajo completo dentro de la misma plataforma que ya usas para ver tu flota. Cada etapa alimenta a la siguiente, y ninguna pide volver a escribir lo que ya se sabe.
Cargas las paradas del día. El sistema calcula el orden más corto que respeta la hora comprometida de cada cliente, y muestra los kilómetros y el tiempo antes de decidir.
La ruta y sus tareas salen al teléfono del conductor asignado. Lo que dice la guía —cliente, dirección, bultos, kilos— viaja con la tarea: nadie lo dicta por radio.
El conductor abre su turno y ve su día en orden. Cierra cada visita donde ocurre, con los pasos que la empresa definió. Sin señal también: sube solo al recuperar cobertura.
Foto, firma, cantidad recibida o motivo de la falla quedan guardados con hora y lugar reales. El destinatario puede recibir su comprobante por un enlace, sin crearse un usuario.
Cumplimiento, entregas fallidas con su causa, y la jornada partida en trabajo, colación y espera. Datos para conversar con el cliente, con el conductor y con el directorio.
Cada etapa alimenta a la siguiente: lo que se carga al planificar es lo que el conductor ve en su teléfono, y lo que él cierra en terreno es lo que la gerencia mide al día siguiente.
El mejor orden de visita, calculado en segundos
Sobre calles reales de Chile, no sobre líneas rectas. El sistema mide el recorrido que tienes armado, propone otro más corto que respeta la hora comprometida de cada parada, y te muestra los dos antes de que decidas cuál despachar. Un orden corto que llega tarde no sirve.
Menos kilómetros por las mismas paradas: menos combustible, menos desgaste y espacio para una entrega más en la misma jornada.
Fija la partida y el regreso al depósito, o deja la ruta abierta si el móvil termina donde termina.
Simula el recorrido antes de despachar: mueve el móvil por la ruta a lo largo del día y deja ver si la jornada cierra.
Ninguna parada se pierde: la que no se puede resolver queda al final de la lista, y la pantalla dice por qué.
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El día del conductor cabe en una pantalla
Abre el turno, ve sus visitas en orden y cierra cada una donde ocurre. Sin llamar a la oficina, sin anotar en un papel y sin volver a explicar lo que ya hizo. Está pensada para usarse con guantes, con una mano y con el motor en marcha.
Funciona sin señal
Lo que registra queda en el teléfono y sube solo al recuperar cobertura. En un subterráneo, en un fundo o en un camino sin red, el trabajo no se detiene ni se pierde.
Nadie escribe dos veces
Los datos de la guía llegan con la tarea. El conductor completa solo lo que falta, y eso ya es el registro: no hay digitación al volver.
«No se pudo» también es un dato
Local cerrado, cliente ausente, dirección equivocada o rechazo por estado del producto. La visita fallida se registra con su motivo, en vez de desaparecer del reporte.
Turno, colación y espera
El conductor abre y cierra su jornada desde la app y marca su colación con un toque. Se rastrea con el turno abierto y solo con el turno abierto.
En el segundo en que el conductor toca Entregado, la oficina lo ve en el tablero y el comprobante ya existe. Nadie tiene que avisar que la visita terminó.
El teléfono del conductor también es el rastreador
Para el móvil que no tiene equipo instalado —una moto de reparto, un vehículo arrendado, la camioneta de un contratista, el auto de un técnico— la app reporta la posición como lo haría un GPS: con memoria propia, con reintento y con acuse de recibo del servidor. Todo entra al mismo mapa de siempre.
Solo con el turno abierto
Cerrado el turno, el teléfono deja de reportar. No es una promesa de la empresa: es cómo funciona el sistema, y así se le explica al conductor.
Sin kilómetros fantasma
Un GPS detenido igual se mueve en el mapa. El filtro descarta esa deriva: ocho horas estacionado pasan de 1.920 posiciones a 120, y nadie paga combustible que no gastó.
Se ajusta desde la oficina
Cada cuánto reporta y con qué detalle se cambia desde la plataforma. El teléfono lo recibe solo: no hay que actualizar la app ni pedirle nada al conductor.
Convive con tu flota actual
Si el vehículo ya tiene equipo MEGAGPS instalado, manda el equipo. El teléfono cubre lo que no está equipado: refuerzos de temporada, subcontratos o la flota nueva mientras se instalan los equipos.
El comprobante llega antes que el reclamo
Cada paso deja su registro con hora, lugar y responsable. La foto y la firma quedan guardadas en la plataforma el mismo minuto en que el conductor las toma, y desde ahí se comparten con quien tenga que verlas.
Hora y lugar que no se escriben a mano: el arribo lo marca la geocerca cuando el vehículo entra al lugar del cliente.
Quién recibió y cuánto recibió de verdad. La diferencia entre lo despachado y lo recibido deja de aparecer recién en el inventario.
Un enlace para tu cliente, no una cuenta. Muestra la prueba de ese envío y de ningún otro, sin usuario ni contraseña, y se da de baja cuando decidas.
Y sirve para cobrar: la entrega con foto, firma y hora es el respaldo que pide el mandante cuando revisa el estado de pago.
Cada operación define qué hay que hacer en cada visita. La plantilla de la tarea la arma tu supervisor desde el navegador —pasos, campos, fotos, firmas y motivos— y sale publicada al teléfono, sin desarrollo de por medio. Se publica con versión: cambiar el formulario hoy no reescribe lo que se firmó ayer. Y la entrega parcial queda medida: recibió ocho de doce, y eso no es «entregado» ni es «fallido».
En qué se fue el día, hora por hora
El reporte de productividad parte el turno en cuatro tiempos que suman la jornada completa: trabajo, espera, colación y un cuarto que casi nadie publica — sin medir—. Cuando el sistema no vio trabajar al conductor, lo dice en vez de inventar una cifra que se ve bien.
El turno se cierra a la hora del último rastro. Si el conductor olvida cerrarlo, lo cierra la oficina o el sistema, pero con la hora de su último movimiento real.
Dos tareas a la vez son una hora, no dos. El tiempo trabajado se cuenta una sola vez aunque las visitas se solapen: es la diferencia entre una ocupación creíble y una del 140 %.
Los turnos de dos minutos no son jornadas. Se descartan y se informa cuántos fueron; sin ese filtro, unas aperturas por error convierten tres horas reales en dieciséis jornadas.
Contesta la pregunta cara: ¿necesitamos otro móvil o nos falta ordenar el día? Contratar un móvil es caro; descubrir que no hacía falta, más caro todavía.
Sirve igual para mover un vehículo de la flota al taller, repartir cien guías, atender una orden de servicio o registrar el avance de una faena de varios días: es el mismo circuito, y lo que cambia entre ellos es la plantilla de la tarea y si hay ruta planificada o no.
Preguntas frecuentes
¿Hay que instalar un equipo GPS en cada vehículo para usarla?
No. Para el móvil que no tiene equipo instalado —una moto de reparto, un vehículo arrendado, la camioneta de un contratista, el auto de un técnico— la app reporta la posición como lo haría un GPS, con memoria propia y reintento. Si el vehículo ya tiene equipo MEGAGPS, manda el equipo y el conductor trabaja igual: el teléfono cubre lo que no está equipado y todo entra al mismo mapa.
¿La app rastrea al conductor fuera de su jornada?
No. El teléfono reporta solo con el turno abierto; cerrado el turno deja de reportar. No es una promesa de la empresa: es cómo funciona el sistema, y así se le explica al conductor. Ese punto conviene dejarlo por escrito en la carta de información al trabajador.
¿Funciona sin señal?
Sí. Lo que el conductor registra queda en el teléfono y sube solo al recuperar cobertura. En un subterráneo, en un fundo o en un camino sin red el trabajo no se detiene ni se pierde.
¿Se puede adaptar a lo que hace mi operación en cada visita?
Sí. La plantilla de la tarea la arma el supervisor desde el navegador —pasos, campos, fotos, firmas y motivos— y se publica al teléfono, sin desarrollo de por medio ni esperar una versión nueva de la app. Se publica con versión: cambiar el formulario hoy no reescribe lo que se firmó ayer.
¿Es un sistema aparte de la plataforma que ya uso?
No. Funciona sobre la plataforma actual: mismo login, mismos vehículos, mismos permisos. Las rutas, las tareas y los comprobantes conviven con el mapa en vivo, las geocercas y los reportes que la cuenta ya tiene.
¿Lo vemos con tu operación?
Partimos por un levantamiento de cómo trabajas hoy, configuramos las plantillas de tus tareas y hacemos un piloto con un par de móviles antes de desplegarlo a toda la flota.
¿Quieres ver cómo se implementa en tu operación? Hay un caso por rubro: reparto y última milla, transporte de carga, traslado de vehículos y servicio técnico en terreno.