En arriendo, leasing y flota propia el vehículo se mueve todo el día entre sucursales, talleres y clientes. La discusión no es dónde está —eso ya lo ves—, sino en qué estado se entregó, quién lo recibió y cuántos días estuvo detenido en el taller.
El vehículo vuelve con un daño y nadie puede decir en qué momento apareció. Sin fotos del estado en la entrega y en la recepción, la conversación es palabra contra palabra y la paga la empresa.
El vehículo entró un martes y salió «la semana pasada». Sin fecha real de entrada y salida no se puede reclamar al taller ni calcular cuánto costó tenerlo parado.
El dato lo anota quien se acuerda, en el papel que encuentra. Después no cuadra con la mantención programada ni con el cargo al arrendatario.
Retirar, trasladar, entregar o devolver: cada movimiento es una tarea con su vehículo, su origen y su destino. No hace falta ruta planificada, una visita suelta también deja su registro.
Fotos del vehículo, kilometraje y checklist de estado, con los campos que tu empresa definió. Queda con hora y lugar reales, no con la hora en que alguien lo anotó.
Cuando el vehículo entra al taller y cuando sale. El tiempo detenido se calcula solo, sin depender del parte del conductor ni de la llamada al jefe de taller.
Quién recibió el vehículo, con nombre y firma. Es el documento que cierra la discusión sobre el estado en que se entregó.
La plantilla la arma tu supervisor desde el navegador y se publica al teléfono. Se publica con versión: cambiar el formulario hoy no reescribe lo que se firmó ayer.
Cuánto estuvo cada vehículo detenido y en qué taller. Es la base para reclamar plazos y para calcular el costo de tener la unidad parada.
Las fotos de la entrega y de la recepción acotan la ventana en que apareció el daño. Deja de ser una discusión y pasa a ser un registro.
Sin transcribir papeles: entra en el mismo momento del movimiento y alimenta la mantención programada.
Todos los movimientos de un vehículo, en orden. Útil cuando hay que reconstruir qué pasó con esa patente el mes pasado.
Sí, y es el caso típico en arriendo: el conductor usa su teléfono, que reporta la posición como lo haría un GPS mientras el turno está abierto. Sirve también para el auto de un técnico, la camioneta de un contratista o la flota nueva mientras se instalan los equipos.
No. Un traslado o una visita suelta no necesitan recorrido planificado: se crea la tarea, se asigna y queda su registro igual. La ruta se usa cuando hay varias paradas que ordenar.
Sí. Los pasos, los campos, las fotos y las firmas los arma tu supervisor desde el navegador y se publican al teléfono. Y se publican con versión: cambiar el formulario hoy no reescribe lo que se firmó ayer.
Un levantamiento de cómo trabajas hoy, las plantillas de tus tareas configuradas y un piloto con un par de móviles antes de desplegar a toda la flota.